¿Cursos 'cortos' o cursos 'largos'?

Estas son algunas de las preguntas que solemos hacernos cuando empezamos a valorar la posibilidad de introducirnos en el mundo del deporte subacuático. Sus respuestas suelen ser tan variadas como el enfoque que se les quiera dar. Podemos decir que si la natación está aceptada como el deporte más completo, el buceo lo es aún más. ya que es el deporte que más grupos musculares ejercita. Favorece la respiración ampliando la capacidad pulmonar, ejercita las habilidades psicomotrices y muchas otras cosas más que los médicos deportólogos detallan permanentemente. 

También podríamos decir que favorece la relación del individuo con el medio acuático, logrando en éste una mayor relajación y tranquilidad. De este tema se han escrito docenas de ensayos de psicología.

Pero la pregunta esencial es: ¿Importa eso realmente? ¿Forma la esencia de lo que una persona requiere de éste deporte? Todos los que alguna vez nos asomamos a la ventana que nos proporciona un visor de buceo buscábamos algo desesperadamente. Algo que no teníamos. Buscábamos sorpresa, fascinación y en lo posible un poco de magia. 

No hay nada comparable a bucear. El sólo hecho de poder respirar con absoluta comodidad bajo el agua y movernos en tres dimensiones nos hace sentir como exploradores de un mundo alucinante. Un mundo donde la sorpresa es cotidiana y está a la vuelta de la próxima piedra. Un mundo donde habitan animales muy diferentes a los que acostumbramos a ver. Un mundo donde todo está absolutamente ordenado y equilibrado. Un mundo al que muy poca gente tiene acceso. 

Durante años he vivido la pasión de ser buzo. Mi trabajo es el mejor del mundo, y tuve la suerte de acompañar en su primera inmersión a muchos por primera vez bajo el agua. Nada se compara al placer de ver cómo sonríen hombres y mujeres adultos que comprenden el juego, y se fascinan al ver por primera vez el mar por abajo de las olas...

Cada primavera, me emociono al encontrar a una ballena franca en las aguas de nuestra Patagonia. Una bendición del mar para mi, que nos permite acariciar a un animal de 40 toneladas que se acerca a los buzos. Maravillosa magia que nos hace gritar bajo el agua al avistar un delfín o deslumbrarnos por la alocada danza de un lobo marino. 

Sin duda alguna, eso es lo que buscamos los que practicamos este deporte, la posibilidad de aventura que, de ninguna manera, está reservada para los personajes de la televisión ni para los que deciden jugarse la vida. La cotidiana aventura de ser diferentes. Esto es el buceo, tal vez un poco de magia y mucho de vos. La grandeza de un mundo distinto donde la emoción es moneda corriente. 

Una actividad no competitiva donde gana el que más se divierte. Un mundo donde los adultos se convierten en niños y el mar se transforma en un inmenso patio de juegos. No es necesario que seas un atleta ni un gran nadador, sólo es necesario que te animes a jugar, a sorprenderte, a emocionarte. Que te decidas por la magia de bucear...

 

Claudia Pastorino